“APASIONATE CON SER LA MEJOR MADRE”

-Poné límites, aunque ya escuchaste esto muchas veces, es bueno recordarlo habitualmente. Los hijos tienen una habilidad muy especial para hacerte dudar de tu autoridad como madre.

-Trata de estar para las horas de la comida al regreso del colegio de tus chicos. Apenas llegan, es un buen momento para que ellos puedan descargar lo que les sucedió en la escuela ese día.

-Ayudálos con las tareas cuando son pequeños, pero también intenta estar al tanto de lo que tienen para estudiar cuando son más grandes.

-Tenés que estar al tanto de cómo les va en las evaluaciones semanales para brindarle apoyo con tiempo suficiente para levantar las notas si hiciera falta.

-Tomá en cuenta que la vida escolar y social de tus hijos, a toda edad, es muy importante para ellos. No te mantengas al margen.

-Tomate el tiempo de saber quiénes son sus amigos, aún cuando al ser adolescentes se nieguen a darte demasiados detalles. El interés por el cuidado que les demostrás, con amor, superará las rebeldías.

-No les hables mal de su papá o de otras personas que ellos aman profundamente.

-Sé vos misma el ejemplo en todo aquello que quieras que ellos mejoren.

-No hagas comparaciones descalificadoras entre hermanos.

-No tengas “favoritos” entre tus hijos.

-No cargues a tus hijos con parecidos a sus antepasados, déjalos que desarrollen su propia imagen de sí mismos y no los anules con vidas, virtudes y defectos de otros.

-Hacelos sentir merecedores de tu amor por ellos mismos y no porque son iguales a alguna otra persona que vos valorás.

-Enséñales a andar en medio del mundo, fortalecidos de manera tal que estén preparados para decir NO a lo que no deben aceptar.

-No les guardes rencor a tus hijos. No te vayas a dormir enemistada con ellos. Provocá una reconciliación con amor antes de que se duerman. De lo contario pueden llegar a sufrir demasiado. Evitálo.

-Ayúdalos a ejercer la voluntad alentándolos a levantarse a horario para llegar a tiempo al colegio y a sus actividades, de buenas maneras.

-Hacé que las mañanas sean realmente un buen comienzo del día.

-Conversá con ellos de la importancia de desarrollar un buen carácter para su vida futura de casados, laboral, con sus amigos…y como siempre, dá el ejemplo.

-Que tu hijo y tu hija vean que sabés cuidar de tu salud y de tu integridad. Viendo que vos te cuidás van a aprender a cuidarse también ellos. Que no aprendan lo contrario.

-Sé paciente. Es difícil por momentos pero es una característica imprescindible de una madre. No te olvides que ellos están aprendiendo todo. Es lógico que se equivoquen bastante.

-Ayudales a hablar de sus emociones, sentimientos, estados anímicos. Estas no son cuestiones de adultos solamente, al contrario, estos rasgos quedan marcados desde niños. Protégelos.

-Tené un verdadero interés por sus cosas, por sus gustos, por sus amigos, sus estudios…¡demostráselo con hechos!