“APRENDE A SER ANFITRIONA”

- Sentite satisfecha siendo toda una anfitriona inolvidable por su buen trato y calidez.

-¿Cómo huele tu casa? ¿Cuál es el “aroma espiritual” que sienten tus invitados al entrar en ella?

-Recibí amigos a comer con sencillez y cuidando que estén a gusto.

-Crea un ambiente alegre y distendido.

-Cuida que la parte de tu familia que no participa de la reunión no esté circulando por la casa con cara de fastidio o quejándose por los invitados.

-Si los invitados son los amigos varones de tu hijo o esposo, lo ideal para ellos es una picada bien abundante y variada. Este menú no falla con los hombres. Acompáñala de cerveza sin alcohol, la hay exquisita sin necesidad de restringirse en beberla.

-No estés limpiando, menos aún barriendo, alrededor de tus invitados, a no ser que se haya derramado liquido y tengas que secarlo.

-Fijate que tu baño tenga todo lo necesario para quien lo use, ya sabés…papel de rollo, jabón, toalla limpia…y cada tanto dale una mirada para que compruebes que sigue en condiciones de higiene apropiadas.

-Cada tanto perfuma discretamente el cuarto de baño y cocina.

-Que tus invitados no detecten una cocina sucia. ¡Su comida sale de allí!

-Que tu horno este desengrasado y con buen aroma, para esto último caliéntalo y poné dentro por un rato unas cáscaras de naranja o limón.

-El microondas puede tener un olor agradable si dejás hervir en el agua con jugo de limón.

-Evitá discusiones familiares delante de tus invitados.

-Si no contás con juegos formales de mantelería y vajilla, aprovecha estos tiempos en que la mezcla de colores y la informalidad son aceptados. La vajilla discontinua está de moda al igual que la combinación de lo antiguo con lo moderno.

-Es muy importante que lo que pongas sobre la mesa este limpio y dentro de lo posible que la vajilla y la mantelería no estén dañadas.

-Si las servilletas de tela que vas a usar no están impecables, es preferible que pongas servilletas de papel, ¡tus invitados te lo agradecerían!

-No recibas a tu gente a las corridas y quejándote de cuanto trabajo te dio hacer las compras y la comida. En cuanto suena el timbre del primer invitado, te olvidas de las quejas y a disfrutar de su llegada.

-Si no podés trasnochar porque madrugas al día siguiente, podés recibir a última hora de la tarde después del trabajo de todos, adaptando el menú a algo más liviano entre dulce y salado y concluyendo a las 11 de la noche. Solo restaría compartir este dato con tus invitados cuando hacés las invitaciones para que lo tengan en cuenta.

-Si vas a poner una música de fondo, que sea suave y esté a un volumen lo suficientemente bajo como para no interferir en las conversaciones.

-Si pones flores en la mesa, que la altura de éstas no impidan ver a los comensales a la cara.

-Que el estado de tu cuidado personal, aunque sencillo, también sea con una gracia acorde al ambiente de tu hogar.

-Probá recibir a tus amistades con un desayuno especial de sábado o domingo. Hay hoteles cinco estrellas que proponen a sus clientes el llamado “brunch”, mezcla de desayuno con almuerzo. Otra buena opción para cuando disponemos de poco tiempo para recibir a nuestros amigos o familia en casa.

-Tal vez no estaría de más que les entregues una flor o algún detalle realizado por vos misma, al menos a las damas presentes cuando se están retirando. Dejará un mejor recuerdo aún de una agradable comida.