“DISFRUTÁ TU SEXUALIDAD”

-No agotes las horas para estar junto a tu amado… ¡limpiando!

-No contamines el dormitorio que comparten con discusiones.

-Decile “no” a la pornografía: no metas “extraños” en medio de tu intimidad con tu pareja, pondrás en peligro la seguridad de la relación y la estima de cada uno de ustedes. Ambos tienen los recursos propios que les da la naturaleza de hombre y mujer, vista, oído, gusto, olfato, tacto. No le des intervención a nada que venga a anular tus sentidos naturales. La pornografía es un estimulo que viene “desde afuera” a invadir tu persona. Adentro tuyo está todo lo que necesitas para gozar de tu sexualidad.

-No aceptes humillarte con comparaciones con supuestas “modelos”. El único modelo a seguir es el ir desarrollando una actitud propia con la que vayas sintiéndote más a gusto cada vez.

-Tené en cuenta la necesidad sexual de tu compañero. No te niegues a él poniendo en primer lugar únicamente tus deseos. Satisfacerse mutuamente es parte del compromiso que asumen como pareja.

-No utilices el sexo como chantaje para obtener concesiones.

-No vivas tu sexualidad como un tabú sino como el funcionamiento para disfrutar del amor físico que enriquece la sana convivencia.

-Si todavía estas soltera, aunque sientas que vas a contramano del mundo hacé uso del derecho que tenés a no aceptar una relación íntima. Esto significa ir por etapas en tanto que evoluciona el acercamiento: amistad, noviazgo y compromiso mutuo hasta llegar a consolidar el vínculo que esperás con esa persona.

-Respetá y hacé respetar tus tiempos, a riesgo de que quieran ridiculizarte tratándote de “antigua”, “rara” o “fría”.

- Aceptá de tu desnudez aún aquello que considerás “imperfecciones” o “defectos”. Tu valor como mujer está por encima de cuestiones estéticas.

-Consultá con tu ginecóloga/o cualquier señal de molestia física o emocional que sufras durante el acto sexual. Necesitás tener alguien de confianza con quien poder hablar de estas cosas.

-La unión sexual es para tu placer físico y emocional, dale el valor que merece, cuidá tu cuerpo y tus emociones. Trátalos bien y no permitas que los maltraten.

-No hagas aquello que no te gustaría que te hagan a vos: infidelidad, tratar de seducir a todo el mundo, exhibirte provocativamente buscando aprobación de todos los hombres a tu alrededor.

-No hagas nada de lo que tengas que arrepentirte cuando amanece.

-Decile “no” a los encuentros furtivos y “si” al compromiso.

-No fomentes tu insatisfacción entrando en la corriente de la “degustación sexual”.

-No desafectivices tu sexualidad y dale la importancia afectiva que si tiene. No te dejes influenciar por la frialdad de tu entorno.

-No cuentes tus intimidades a cualquiera o hagas chistes vulgares al respecto, date el lugar de respeto que tenés.

-No aceptes prácticas sexuales que te hagan sentir humillada o degradada.