Mi nacimiento

Nací en 19…uy…me olvidé, jaja!!! Bueno, después de todo que importa! Los diamantes son eternos…!!!
Me crié en Primera Junta, zona del barrio de Caballito, en Capital Federal, en una familia de clase media. Mi papá era bancario, mi mamá ama de casa. Crecí con ellos, un hermano y una hermana un poco mayores que yo. Mucha familia por parte de mi mamá. Casi nada de familia por parte de mi papá.

El día de mi nacimiento fue un 8 de marzo. Siempre me gustó que el día de mi cumpleaños coincidiera con el Día Internacional de la Mujer. Lo tomé cada año como un dato alentador, como un impulso a seguir adelante y un motivo para compartir "mi día" con otras mujeres a través de los saludos recíprocos.

Me encanta la beba de esta foto, la beba que fui. ¡Qué hermosa sonrisa! ¿ Y el brillo de los ojos...? Al día de hoy miro con encanto esta imagen por esos rasgos.
Siempre digo que no deberíamos olvidarnos de que fuimos así y estar atentos a no perder ese brillo y sonrisa con el paso del tiempo.
Cuánta sabiduría tiene el Proverbio del famoso rey Salomón cuando nos dice:

"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida"

Verdaderamente miro esa foto y puedo ver un corazón del que mana la vida.
Los padres deberíamos tener por ley la obligación de conservar el brillo en los ojos de nuestros hijos, y también la sonrisa. Deberíamos presentar una foto de la cara de nuestros hijos cada estación del año ante un tribunal, para rendir cuentas sobre el estado del corazón de ellos, del que sin dudas seríamos responsables. ¿Acaso no aceptamos rendir cuentas todos los meses del ingreso y egreso de nuestro dinero ante la sociedad? ¿No ponemos firmas acá y allá haciéndonos responsables de cada transacción comercial que efectuamos, o hacemos declaraciones juradas y contratamos contadores para avalarlas? ¿No somos controlados día y noche sobre nuestros movimientos financieros? En qué mundo diferente viviríamos si como padres tuviéramos que rendir cuentas a diario sobre aquello con lo que llenamos el corazón de nuestros hijos hora tras hora...?